
Cuando muchos me preguntan - Fede, qué ideología tenés? - debo siempre remarcar que hay un antes y un después en mi pensamiento político ideológico.
Crecí en un hermoso hogar que había disfrutado de las mieles del Peronismo, no por eso esperando que el gobierno les diera dádivas sino gente que entendió siempre que todo se gana con esfuerzo, es decir que aprendió a disfrutar de muchos derechos hasta ese entonces negados. Esos mismos actores me fueron instruyendo en lo que era ser un Peronista, lo que decía la doctrina, como actuaba un peronista... Así, a mis 18 años, sin dudarlo y con toda emoción me afilié al partido de mis abuelos, me puse la "camiseta" de Perón y de Evita... Ingresé a la Facultad, a estudiar no a calentar sillas, pero milité y fui por tres períodos candidato a Presidente del Centro de Estudiantes representando a la única lista de raigambre peronista, y lo hice con orgullo, pues, a pesar de no ganar en la cuna del zurdaje (Humanidades y artes), nuevamente había en los cuartos obscuros una boleta con la imagen de nuestros próceres políticos, y digo nuestros porque la mayoría toma "ídolos" prestados como el rosarino devenido en cubano.
Pero en el país pasaban cosas: un lamentablemente riojano (por que llevo esa sangre) entregaba al país - amén de que gocé como millones de argentinos del uno a uno -, luego vendrían esos seis presidentes en una semana, un Duhalde que, por más de haber gobernado bastante bien en el desastre dejado por la alianza, nos dejaría el peor regalo: los K. Y acá se produce mi quiebre. Todo lo enseñado por mis abuelos se cayó a pedazos, ahora el peronismo no lo era más, ahora era Frente para la Victoria (de los bolsillos de ellos), una melange de guerrilleros nunca juzgados, resentidos, montoneros, zurdos reconvertidos, un gatopardismo ideológico paupérrimo... y el peronismo desapareció.
Aparecieron personajes detestables a la vista y al estómago como los D´elía, los Moyano, los Fernández, los Aval Medina, los Bonasso, las señoras que cobran tremendos sueldos por ponerse pañuelitos blancos (muchas de ellas con hijos ricos viviendo en el exterior)... en mi provincia natal otro tanto: el abyecto y pusilánime Rossi, Rossúa, la señora antiperonista Bielsa (ambos dos culpables de que mi padre y yo nos quedásemos sin trabajo), el camaleónico "gatito" Caballero, y decenas de dirigentes más que fueron succionándole las medias (por no hablar de anatomía pesada) a cuanto dirigente gobernara... y el peronismo había sido enterrado y no nos habían invitado a las exequias...
Entonces pensé: luchar para qué, para que ahora gane otro que levante las banderas del viejo General ocupe el sillón y todos los que accedían a las locuras de la tilinga psicótica sigan reubicándose en el nuevo armado de poder - en el caso que la lacra K no vuelva a ganar - ???
Una vez en una conferencia dije: como peronista espero que por 20 años el peronismo no vuelva a ganar. Se necesitan limpiar las bases para que renazca con más fuerzas y con pureza ideológica. Los 20 años de generación de idiotas de la que hablaba Favaloro - maestro - se puede trasladar a la política tranquilamente.
Por eso hoy me siento un paria partidario. Simpatizo dado mi caracter conservador con algún que otro personaje, pero ninguno me enamora... Falsos socialistas, radicales K, peronistas zurdos, opositores cómplices, un infierno dantesco, un panorama escatológico...
Parafraseando a Scalabrini Ortiz: perdón abuelos, pero me siento como el hombre que está solo y espera...





