miércoles, 20 de enero de 2010

El orgullo de haber sido y el dolor de ya no ser.



Cuando muchos me preguntan - Fede, qué ideología tenés? - debo siempre remarcar que hay un antes y un después en mi pensamiento político ideológico.
Crecí en un hermoso hogar que había disfrutado de las mieles del Peronismo, no por eso esperando que el gobierno les diera dádivas sino gente que entendió siempre que todo se gana con esfuerzo, es decir que aprendió a disfrutar de muchos derechos hasta ese entonces negados. Esos mismos actores me fueron instruyendo en lo que era ser un Peronista, lo que decía la doctrina, como actuaba un peronista... Así, a mis 18 años, sin dudarlo y con toda emoción me afilié al partido de mis abuelos, me puse la "camiseta" de Perón y de Evita... Ingresé a la Facultad, a estudiar no a calentar sillas, pero milité y fui por tres períodos candidato a Presidente del Centro de Estudiantes representando a la única lista de raigambre peronista, y lo hice con orgullo, pues, a pesar de no ganar en la cuna del zurdaje (Humanidades y artes), nuevamente había en los cuartos obscuros una boleta con la imagen de nuestros próceres políticos, y digo nuestros porque la mayoría toma "ídolos" prestados como el rosarino devenido en cubano.
Pero en el país pasaban cosas: un lamentablemente riojano (por que llevo esa sangre) entregaba al país - amén de que gocé como millones de argentinos del uno a uno -, luego vendrían esos seis presidentes en una semana, un Duhalde que, por más de haber gobernado bastante bien en el desastre dejado por la alianza, nos dejaría el peor regalo: los K. Y acá se produce mi quiebre. Todo lo enseñado por mis abuelos se cayó a pedazos, ahora el peronismo no lo era más, ahora era Frente para la Victoria (de los bolsillos de ellos), una melange de guerrilleros nunca juzgados, resentidos, montoneros, zurdos reconvertidos, un gatopardismo ideológico paupérrimo... y el peronismo desapareció.
Aparecieron personajes detestables a la vista y al estómago como los D´elía, los Moyano, los Fernández, los Aval Medina, los Bonasso, las señoras que cobran tremendos sueldos por ponerse pañuelitos blancos (muchas de ellas con hijos ricos viviendo en el exterior)... en mi provincia natal otro tanto: el abyecto y pusilánime Rossi, Rossúa, la señora antiperonista Bielsa (ambos dos culpables de que mi padre y yo nos quedásemos sin trabajo), el camaleónico "gatito" Caballero, y decenas de dirigentes más que fueron succionándole las medias (por no hablar de anatomía pesada) a cuanto dirigente gobernara... y el peronismo había sido enterrado y no nos habían invitado a las exequias...
Entonces pensé: luchar para qué, para que ahora gane otro que levante las banderas del viejo General ocupe el sillón y todos los que accedían a las locuras de la tilinga psicótica sigan reubicándose en el nuevo armado de poder - en el caso que la lacra K no vuelva a ganar - ???
Una vez en una conferencia dije: como peronista espero que por 20 años el peronismo no vuelva a ganar. Se necesitan limpiar las bases para que renazca con más fuerzas y con pureza ideológica. Los 20 años de generación de idiotas de la que hablaba Favaloro - maestro - se puede trasladar a la política tranquilamente.
Por eso hoy me siento un paria partidario. Simpatizo dado mi caracter conservador con algún que otro personaje, pero ninguno me enamora... Falsos socialistas, radicales K, peronistas zurdos, opositores cómplices, un infierno dantesco, un panorama escatológico...
Parafraseando a Scalabrini Ortiz: perdón abuelos, pero me siento como el hombre que está solo y espera...

lunes, 18 de enero de 2010

Un poema que siempre amé.



La niña de Guatemala
Quiero, a la sombra de un ala,
Contar este cuento en flor:
La niña de Guatemala,
La que se murió de amor.

Eran de lirios los ramos,
Y las orlas de reseda
Y de jazmín: la enterramos
En una caja de seda.

...Ella dio al desmemoriado
Una almohadilla de olor:
El volvió, volvió casado:
Ella se murió de amor.

Iban cargándola en andas
Obispos y embajadores:
Detrás iba el pueblo en tandas,
Todo cargado de flores.

...Ella, por volverlo a ver,
Salió a verlo al mirador:
El volvió con su mujer:
Ella se murió de amor.

Como de bronce candente
Al beso de despedida
Era su frente ¡la frente
Que más he amado en mi vida!

...Se entró de tarde en el río,
La sacó muerta el doctor:
Dicen que murió de frío:
Yo sé que murió de amor.

Allí, en la bóveda helada,
La pusieron en dos bancos:
Besé su mano afilada,
Besé sus zapatos blancos.

Callado, al oscurecer,
Me llamó el enterrador:
¡Nunca más he vuelto a ver
A la que murió de amor!

José Martí.

sábado, 16 de enero de 2010

A mi me ayudó mucho... quizá lo conozcas...



Una noche un hombre tenía un sueño.
Él soñaba que recorría la playa con el SEÑOR.
A través del cielo pasaban las escenas de su vida.
Para cada escena, él notó que se marcaban
Dos pares de huellas en la arena;
Un par le pertenecían a el, y el otro par pertenecían al SEÑOR.

A medida que las escenas pasadas de su vida
Desfilaban ante él,
Volteaba la mirada hacia las huellas en la arena,
Y noto que muchas veces,
A lo largo del recorrido por la playa,
En la arena solo veía un par de huellas,
También notó que esto ocurría en los momentos
Más amargos y tristes de su vida.

Esto realmente lo desconcertó y pregunto al SEÑOR:
“SEÑOR, Tú dijiste una vez, cuando decidí seguirte,
que recorrerías a mi lado el camino de la vida,
Pero he notado que durante las épocas más amargas de mi vida,
Hay solamente un par de huellas.
¡¿No entiendo?! …
¿Por qué cuando más te necesité,… me dejaste solo?

El SEÑOR contestó…
“hijo mío, te amo y nunca te deje solo
Durante las épocas de amargura y sufrimiento que viviste,
Cuando ves solamente un par de huellas,…
No caminabas solo,…
Era yo que te llevaba en mis brazos

jueves, 14 de enero de 2010

Darwin ya conocía la actual Argentina... (siempre fuimos iguales)



"Durante los últimos seis meses, he tenido lo oportunidad de apreciar en algo la manera de ser de los habitantes de estas provincias [del Plata].
Los gauchos u hombres de campo son muy superiores a los que residen en las ciudades.
El gaucho es invariablemente muy servicial, cortés y hospitalario. No me he encontrado con un solo ejemplo de falta de cortesía u hospitalidad.
Es modesto, se respeta y respeta al país, pero es también un personaje con energía y audacia.
La policía y la justicia son completamente ineficientes. Si un hombre comete un asesinato y debe ser aprehendido, quizá pueda ser encarcelado o incluso fusilado; pero si es rico y tiene amigos en los cuales confiar, nada pasará.
Es curioso constatar que las personas más respetables invariablemente ayudan a escapar a un asesino. Parecen creer que el individuo cometió un delito que afecta al gobierno y no a la sociedad. (Un viajero no tiene otra protección que sus armas, y es el hábito constante de llevarlas lo que principalmente impide que haya más robos.) Las clases más altas y educadas que viven en las ciudades cometen muchos otros crímenes, pero carecen de las virtudes del carácter del gaucho.
Se trata de personas sensuales y disolutas que se mofan de toda religión y practican las corrupciones más groseras; su falta de principios es completa.
Teniendo la oportunidad, no defraudar a un amigo es considerado un acto de debilidad; decir la verdad en circunstancias en que convendría haber mentido sería una infantil simpleza.
El concepto de honor no se comprende; ni éste, ni sentimientos generosos, resabios de caballerosidad, lograron sobrevivir el largo pasaje del Atlántico.
Si hubiese leído estas opiniones hace un año, me hubiese acusado de intolerancia: ahora no lo hago. Todo el que tiene una buena oportunidad de juzgar piensa lo mismo. En la Sala de Buenos Aires no creo que haya seis hombres cuya honestidad y principios pudiesen ser de confiar.
Todo funcionario público es sobornable. El jefe de Correos vende moneda falsificada. El gobernador y el primer ministro saquean abiertamente las arcas públicas.
No se puede esperar justicia si hay oro de por medio. Conozco un hombre (tenía buenas razones para hacerlo) que se presentó al juez y dijo: 'Le doy doscientos pesos si arresta a tal persona ilegalmente; mi abogado me aconsejó dar este paso'. El juez sonrió en asentimiento y agradeció; antes de la noche, el hombre estaba preso.
Con esta extrema carencia de principios entre los dirigentes, y con el país plagado de funcionarios violentos y mal pagos, tienen, sin embargo, la esperanza de que el gobierno democrático perdure.
En mi opinión, antes de muchos años temblarán bajo la mano férrea de algún dictador.
(29 de noviembre al 4 de diciembre de 1833)"...


Fuente: Los textos son de Charles Darwin's Diary of the Voyage of ' H.M.S. Beagle'. Edited from the MS by Nora Barlow, 1933,

Un disco de cabecera...



Para aquellos que han permanecido hasta ahora ajenos a la realidad artística de la figura de Sinatra, los que no han podido o querido penetrar la espesa membrana que han tejido los tópicos, su propia leyenda o su condición de ineludible icono de la cultura popular del siglo pasado, esta crítica supondrá una sorpresa y tal vez una provocación desde la primera opinión que se vierte en ella. Es ésta: este es el álbum más importante de la música popular del Siglo XX.


Para afirmar o discutir esto hay que hacer un esfuerzo de memoria histórica. El nombre de "álbum" que le damos a los vinilos de doce pulgadas reproducidos a 33 R.P.M. o ahora a los C.D´s con un mínimo número de canciones o duración deriva de la existencia hace mucho tiempo de unas cajas de cartón que recogían físicamente los singles de un artista, es decir esos discos pequeños con una canción por cara. Posteriormente apareció el disco de 10 pulgadas, que hacía lo mismo pero ahorrando espacio en un único disco físico. Pronto aparecieron los 12 pulgadas para sustituirlos. Y aquí surge la ruptura: en un momento determinado y temprano en la aparición de estos prácticos artefactos, la máxima estrella del momento, Frank Sinatra tuvo una idea innovadora y genial: abandonar la confusa estrechez de miras de aquellas colecciones heterogéneas y caprichosas de canciones y embarcarse en una quimera diferente y más osada, al convertir el álbum en algo más coherente, sostenido mediante la selección y programación cuidadosa y medida de las canciones en función de una unidad más o menos difusa de temática, tono y arreglos de las canciones. El álbum de verdad, el L.P tal y como hoy lo concebimos nacía entonces. Y cuando diez años más tardes los BEATLES comenzaron a hacer lo mismo, algunos dijeron que la música pop había entrado en la edad adulta de su mano, lo cual no era exactamente cierto, si nos atenemos a los hechos y utilizamos este argumento.


Porque si bien es cierto que Sinatra en realidad nunca aspiró a nada más que entretener a su público y se mantuvo saludablemente a salvo de las grandes ínfulas pseudo-artísticas de generaciones posteriores, su compromiso personal con la música fue total durante casi toda su carrera. Y el cuidado que puso durante casi toda su carrera en ofrecer un producto de la máxima calidad posible hizo trascender algunas de sus obras de cuidada artesanía a la categoría de Arte con mayúsculas. Porque el amor de Sinatra por la música se transmitía en cada una de las reinterpretaciones que a través de los años realizó de sus temas de más éxito. Y también en esta nueva visión de lo que podía ser un disco de música popular.


Este nuevo concepto de disco además lo inauguró con una obra maestra total. En él Sinatra emprende su fructífera colaboración con el arreglista NELSON RIDDLE, que le llevará a su periodo más brillante y a algunas de sus mejores obras para el sello Capitol. Riddle era un joven maestro consumado y un auténtico genio a la hora de escribir charts para cuerdas que a la vez pudiesen relacionarse de un modo fluido y natural con una orquesta de swing (aquí por ejemplo en "Mood Indigo"), algo de un mérito enorme. Sinatra y Riddle mantuvieron una relación por momentos difícil y tirante, pero que se mantuvo durante largos años por la certeza que ambos tenían de la calidad del material que producían juntos. Coincidían ambos en su interés por buscar unos arreglos cuya intención fuera acentuar la carga emotiva de unas canciones que no escribían, pero que sí que seleccionaban y transformaban para personalizarlas a la figura de Sinatra tanto como los elegantes trajes a medida que le hacían los mejores sastres.


El primero de los álbums "conceptuales" sería, como no podía ser de otro modo, un disco sobre el amor roto, que debía sonar triste y nocturno. Una obra que representase el lado oculto de ese Casanova que todos reconocían en Frankie, buscando una complicidad con el oyente que increíblemente aún perdura. Todas las canciones, seleccionadas entre lo mejor de los compositores de las primeras cinco décadas de la música americana, tocaban de un modo u otro estas tormentosas cuestiones sentimentales. La apertura es la única canción escrita para el disco "In The Wee Small Hours", que habla de esas horas de la madrugada en las que te sientes sólo, cuando echas más de menos a la mujer que quieres y no tienes, y del desvelo que esto te provoca.. Y de este modo el resto de canciones del disco se convierten en una serie de fotos, de "flash-backs" o recuerdos atormentados y fragmentados de tiempos mejores, que Sinatra parece cantar mientras se pasea por una casa vacía intentando encontrar el reparador sueño que le consuele y le permita olvidar siquiera unas horas.


Hay quien sugiere que estos discos melancólicos los grababa Sinatra cuando se peleaba con AVA GARDNER, y que los más optimistas cuando estaba a bien con ella. Afirmar esto viendo la alternancia casi perfecta de discos optimistas y melancólicos, su periodicidad (dos distintos al año) y su forma de grabarse (en directo, con dos o tres sesiones para completar los quince-dieciseis temas que normalmente contenían) es menospreciar a Sinatra en lo que era y es insuperable: su capacidad de interpretación, su incomparable habilidad de manejar a su antojo los resortes emocionales propios y, en consecuencia, los ajenos.


Sinatra es uno de los mejores intérpretes de la historia, que eligió el cantar como su modo de hacerlo. Su indiscutible categoría como actor de cine en cierto modo no era más que una extensión menor de este talento innato para meterse dentro de la canción, de su letra y sugerir en palabras de "todos los micro-tonos de la escala emocional", en palabras del crítico Will Friedwald. Su manera de cantar no sólo era un portento musical, un instrumento natural trabajado por él a conciencia hasta convertirse en un derroche de potencia, registro y capacidad, sino también un transmisor de emociones difícilmente igualable. Es una manera de cantar repleta de swing, de sentimiento y de sensualidad. Su manera de frasear y entonar, su elección sobre en qué palabras o incluso sílabas poner el acento o la pausa, era lo que hacía que, como siempre se ha dicho, cuando Sinatra cantaba una canción pareciese que esa canción está siendo cantada sólo para ti, casi escrita sobre la marcha en ese mismo momento para que te reflejaras en ella. Aunque en realidad hubiese sido escrita en los años veinte como: "Can´t We Be Friends", que en estrofas como esta plantea problemas eternos:"Creí que había encontrado la chica de mis sueños/ pero lo veo venir/ me va a rechazar y a decir: ¿No podemos ser amigos?"


Y no hay que engañarse creyendo que para disfrutar de este disco hace falta un imposible esfuerzo de adaptación, o que esta música es un gusto adquirido, imposible para un oyente habitual de pop o de rock o de menos de sesenta años. Esta es música adulta, sin duda, pero no más que lo que muchos buscan en los discos de SCOTT WALKER, por ejemplo, y que también se puede encontrar aquí en cantidades ingentes: emoción inabarcable y delicada belleza servidas con mucha sofisticación y algo de melodramatismo saludablemente excesivo.


Sólo que aquí está mejor hecho que en ningún otro disco. Esta es la obra de un gigante y de un genio. Y aunque toda la vida hayas creído, equivocadamente otra cosa, se dice rectificar es de sabios.

Acá podés bajarlo: http://rapidshare.com/files/164115012/FS.03.1955_ITWSHours.rar

miércoles, 13 de enero de 2010

Gracias Baldomero por tanta poesía...



SETENTA BALCONES Y NINGUNA FLOR

Setenta balcones hay en esta casa,
setenta balcones y ninguna flor.
¿A sus habitantes, Señor, qué les pasa?
¿Odian el perfume, odian el color?

La piedra desnuda de tristeza agobia,
¡Dan una tristeza los negros balcones!
¿No hay en esta casa una niña novia?
¿No hay algún poeta bobo de ilusiones?

¿Ninguno desea ver tras los cristales
una diminuta copia de jardín?
¿En la piedra blanca trepar los rosales,
en los hierros negros abrirse un jazmín?

Si no aman las plantas no amarán el ave,
no sabrán de música, de rimas, de amor.
Nunca se oirá un beso, jamás se oirá una clave...

¡Setenta balcones y ninguna flor!

martes, 12 de enero de 2010

Un poco de poesía melancólica...



EL SEMINARISTA DE LOS OJOS NEGROS

Desde la ventana de un casucho viejo
abierta en verano, cerrada en invierno
por vidrios verdosos y plomos espesos,
una salmantina de rubio cabello
y ojos que parecen pedazos de cielo,
mientas la costura mezcla con el rezo,
ve todas las tardes pasar en silencio
los seminaristas que van de paseo.

Baja la cabeza, sin erguir el cuerpo,
marchan en dos filas pausados y austeros,
sin más nota alegre sobre el traje negro
que la beca roja que ciñe su cuello,
y que por la espalda casi roza el suelo.

Un seminarista, entre todos ellos,
marcha siempre erguido, con aire resuelto.
La negra sotana dibuja su cuerpo
gallardo y airoso, flexible y esbelto.
Él, solo a hurtadillas y con el recelo
de que sus miradas observen los clérigos,
desde que en la calle vislumbra a lo lejos
a la salmantina de rubio cabello
la mira muy fijo, con mirar intenso.
Y siempre que pasa le deja el recuerdo
de aquella mirada de sus ojos negros.
Monótono y tardo va pasando el tiempo
y muere el estío y el otoño luego,
y vienen las tardes plomizas de invierno.

Desde la ventana del casucho viejo
siempre sola y triste; rezando y cosiendo
una salmantina de rubio cabello
ve todas las tardes pasar en silencio
los seminaristas que van de paseo.

Pero no ve a todos: ve solo a uno de ellos,
su seminarista de los ojos negros;
cada vez que pasa gallardo y esbelto,
observa la niña que pide aquel cuerpo
marciales arreos.

Cuando en ella fija sus ojos abiertos
con vivas y audaces miradas de fuego,
parece decirla: —¡Te quiero!, ¡te quiero!,
¡Yo no he de ser cura, yo no puedo serlo!
¡Si yo no soy tuyo, me muero, me muero!
A la niña entonces se le oprime el pecho,
la labor suspende y olvida los rezos,
y ya vive sólo en su pensamiento
el seminarista de los ojos negros.

En una lluviosa mañana de inverno
la niña que alegre saltaba del lecho,
oyó tristes cánticos y fúnebres rezos;
por la angosta calle pasaba un entierro.

Un seminarista sin duda era el muerto;
pues, cuatro, llevaban en hombros el féretro,
con la beca roja por cima cubierto,
y sobre la beca, el bonete negro.
Con sus voces roncas cantaban los clérigos
los seminaristas iban en silencio
siempre en dos filas hacia el cementerio
como por las tardes al ir de paseo.

La niña angustiada miraba el cortejo
los conoce a todos a fuerza de verlos...
tan sólo, tan sólo faltaba entre ellos...
el seminarista de los ojos negros.

Corriendo los años, pasó mucho tiempo...
y allá en la ventana del casucho viejo,
una pobre anciana de blancos cabellos,
con la tez rugosa y encorvado el cuerpo,
mientras la costura mezcla con el rezo,
ve todas las tardes pasar en silencio
los seminaristas que van de paseo.

La labor suspende, los mira, y al verlos
sus ojos azules ya tristes y muertos
vierten silenciosas lágrimas de hielo.

Sola, vieja y triste, aún guarda el recuerdo
del seminarista de los ojos negros...

Miguel Ramos Carrión

lunes, 11 de enero de 2010

Pequeños logros...

En el año 2002 gané la edición del Precosquín representando a la Sede Rosario en la categoría Mejor Canción Inédita. Espero que su letra sea del agrado de todos. Musicalmente es un Aire de Zamba.

Como un duende.

Recorriendo la tarde de mi invierno, veo tus ojos llorando en mis ventanas,
Siento tus pasos saliendo del olvido, cuento las horas y el tiempo nunca pasa,
Siento tus pasos saliendo del olvido, cuento las horas y el tiempo nunca pasa.


Yo no entiendo esas dudas que la vida nos plantea a cada instante en su camino,
Yo no entiendo si es verdad que tu partida fue producto de un error o del destino,
Yo no entiendo si es verdad que tu partida fue producto de un error o del destino.


Dejaré una estrella posada en tu mirada, dejaré la noche perdida en tu recuerdo,

Para hacerme como un duende entre las sombras que se muere por robarte un solo beso,

Para hacerme como un duende entre las sombras que se muere por robarte un solo beso.


Por instantes se aparece tu figura como un rayo que en la tarde parte el cielo,
Por instantes me parece oír tu risa como un viento que interrumpe este silencio,
Por instantes me parece oír tu risa como un viento que interrumpe este silencio.


No preguntes cuanto hace que te espero prisionero en las penumbras de mi alma,
Donde late un corazón muy dolorido por tu ausencia y con un grito en la garganta,
Donde late un corazón muy dolorido por tu ausencia y con un grito en la garganta.

Una persona especial.

En este primer artículo decidí escribir acerca de la persona que más me marcó en este mundo: mi Abuela.

Su nombre era Luisa y nació en la ciudad de Quilmes (Bs.As) aunque siempre se sintió una Rosarina más.

Ella tenía una forma de ser muy especial: generosa, humilde, capaz de entregarte todo lo que tenía y lo que era. Siendo muy chiquita ella perdió a su papá, un hermoso italiano nacido en Piemonte, sin embargo sentadita en su máquina de coser sacó adelante a su familia, en ese entonces compuesta por su madre y sus dos hermanas.

A los 18 años se casó con quien sería su compañero de toda la vida, su amado Humberto, un riojano que llegaría a ser Comisario del Cuerpo de Bomberos Zapadores. De esa unión nació mi madre, Eva.

Mi abuela me enseño que en la vida hay que ser recto, honrado, a saber perdonar pero no a dejarse pisotear por nadie. También me enseñó a amar a esa causa Nacional y popular que es el Peronismo, algo que hoy prácticamente no existe, pero ese será otro tema en este espacio.

Leprosa hasta los huesos, esta bella rubiecita supo perdonar hasta los más grandes daños y las más profundas mentiras; soportó la dura enfermedad de su esposo y se brindó con el corazón y con el alma al cuidado de sus dos nietos, mi hermano Germán y quien les escribe.

Vino a este mundo un 23 de julio de 1930 y jamás la habré de olvidar. Te quiero abuela.

Mi profesión.

Desde hace 5 años me recibí de Licenciado en Antropología. Desde muy pequeño tuve inquietudes acerca de la complejidad de las sociedades, en especial en el aspecto religioso.
Así que me empezaron a regalar libros y revistas que hablaban de temáticas un tanto cercanas a esas inquietudes.
Durante el transcurso de mi carrera siempre trabajé problemáticas de índole religiosa-místico-mágicas, especializándome en lo referente a la creencia del Demonio en los diferentes grupos religiosos.
Este tema me trajo algunas complicaciones, en especial con algunos “intelectuales” que la pegan de muy racionalistas pero que temían leer o dirigir mi trabajo de investigación… sin embargo aquí estoy. Seguro que no elegí una profesión rentable pero sí la que amaba.
Hoy trabajo como investigador y en mis tiempos libres me dedico a preparar a otros futuros colegas en sus trabajos académicos…
Soy un apasionado del tema religioso, así que si querés podés escribirme e intercambiar ideas…