lunes, 11 de enero de 2010

Una persona especial.

En este primer artículo decidí escribir acerca de la persona que más me marcó en este mundo: mi Abuela.

Su nombre era Luisa y nació en la ciudad de Quilmes (Bs.As) aunque siempre se sintió una Rosarina más.

Ella tenía una forma de ser muy especial: generosa, humilde, capaz de entregarte todo lo que tenía y lo que era. Siendo muy chiquita ella perdió a su papá, un hermoso italiano nacido en Piemonte, sin embargo sentadita en su máquina de coser sacó adelante a su familia, en ese entonces compuesta por su madre y sus dos hermanas.

A los 18 años se casó con quien sería su compañero de toda la vida, su amado Humberto, un riojano que llegaría a ser Comisario del Cuerpo de Bomberos Zapadores. De esa unión nació mi madre, Eva.

Mi abuela me enseño que en la vida hay que ser recto, honrado, a saber perdonar pero no a dejarse pisotear por nadie. También me enseñó a amar a esa causa Nacional y popular que es el Peronismo, algo que hoy prácticamente no existe, pero ese será otro tema en este espacio.

Leprosa hasta los huesos, esta bella rubiecita supo perdonar hasta los más grandes daños y las más profundas mentiras; soportó la dura enfermedad de su esposo y se brindó con el corazón y con el alma al cuidado de sus dos nietos, mi hermano Germán y quien les escribe.

Vino a este mundo un 23 de julio de 1930 y jamás la habré de olvidar. Te quiero abuela.

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