martes, 28 de diciembre de 2010
Cuando la suerte que es grela...
Muchas veces me siento a pensar, mirando a través de mi ventana o apoyando mi cabeza en la almohada, cómo puede haberse deteriorado tanto el nivel moral y ético de mi país, cómo puede haber una decadencia tan grande en el espíritu de las personas, por qué nos robaron las ganas de reír? Todas preguntas que podrían tener cientos de variables y de respuestas.
Basta con mirar el odio con el que se relacionan nuestros gobernantes, las envidias entre compañeros, la falta de respeto entre las distintas generaciones. Se ha perdido el uso del por favor, del disculpe, del gracias. Pululan las enfermedades sociales casi atropellando a las físicas o psicológicas. Nos mienten, nos apabullan con publicidad decadente, nos venden espejitos de colores como si fuésemos indiecitos inocentes.
Dijo ese profeta secular: Hoy resulta que es lo mismo ser derecho que traidor, ignorante, sabio, chorro, prestigioso estafador". Desde pequeño mis abuelos y mis viejos me mostraron un camino, me enseñaron valores cívicos y religiosos. Al madurar decidí seguirlos, sin embargo veo que justamente los que "triunfan" no son los que han seguido como yo esos principios... entonces: en qué quedamos?
Soy un profesional sin profesión, soy un científico al que le imposibilitan hacer ciencia, y así como yo miles de personas más...
Por eso, en el advenimiento de un nuevo año, quiero brindar por esos viejos y vetustos valores: la sinceridad, la confianza, el amor incondicional, el perdón, la reconciliación, la fe en que se pueden recuperar las ganas de crecer dignamente en un país, en una sociedad que nos contenga a todos. Y que nos de posibilidades a todos.
No quisiera resignarme a que nos encontremos todos en el horno.
Un saludo a mis queridos amigos y seguidores.
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