domingo, 2 de octubre de 2011
Para pintar el silencio...
Para pintar el silencio
A veces pasan las cosas como también pasa el viento
Y otras veces la nostalgia le pone el pecho al recuerdo
Como si fueran colores para pintar el silencio.
Los miedos y la amargura suelen tapar la alegría
Mas cuando duerme la luna se despierta un nuevo día
Con soles que Dios nos manda para encender nuestra vida
Dolores y desencanto a veces van de la mano
Pero cuando uno es fuerte y siempre limpio ha jugado
Prefiere quedarse sólo que tan mal acompañado
Qué dura que es esta vida, si cuesta ganar el cielo!
Oculté yo tus mentiras creyendo en tu amor sincero
De todo lo que has robado no me queda ni un: te quiero…
De amores que han fracasado está repleta la historia
Pero si no son amores se limpia nuestra memoria
Dejando que el tiempo lleve eso qué el alma no borra
Escuchar lo que uno quiere es un error muy severo,
El Diablo mete la cola donde Dios no puso esmero,
Mejor es echarse al mazo para barajar de nuevo
Que nunca cante de amores aquel que nunca ha amado
Y que nunca se arrepienta quien siempre todo lo ha dado
Mejor entregarlo todo, no dejar nada guardado…
martes, 11 de enero de 2011
Ciencia y Religión: el eterno debate.
Fue en septiembre de 2010 cuando el periódico británico The Times adelantó un extracto del libro «The Grand Design», del conocido astrofísico –y ateo– Stephen Hawking. El titular del periódico londinense no podía ser menos llamativo: «Hawking: Dios no creó el universo».
La parte polémica de «The Grand Design» era, sobre todo, la siguiente: «Dado que existe una ley como la de la gravedad, el Universo pudo y se creó de la nada. La creación espontánea es la razón de que haya algo en lugar de nada, es la razón por la que existe el Universo, de que existamos. La creación espontánea es la razón de que exista algo, de que exista el Universo, de que nosotros existamos. No es necesario invocar a Dios».
Recordé todo esto a raíz de la homilía que dio Benedicto XVI el 6 de enero de 2010 –Solemnidad de la Epifanía del Señor– en la basílica de san Pedro.
El Papa desarrolla la homilía en tres encuentros de los «magos» con 1) Herodes, 2) «los estudiosos, los teólogos, los expertos que lo saben todo sobre las Sagradas Escrituras» y 3) la estrella. Y es aquí, en este tercer momento, donde algunos han querido ver una respuesta del Santo Padre a Hawking (por ejemplo el blog sobre religión de la agencia Reuters).
Desde luego que no lo es, pero sí ofrece una reflexión profunda y corta que además da pie para la reflexión personal. Dijo el Papa:
«Debemos volver al hecho de que esos hombres buscaban las huellas de Dios; buscaban leer su “firma” en la creación; sabían que “los cielos narran la gloria de Dios” (Sal 19,2); estaban seguros, de que Dios puede vislumbrarse en lo creado. Pero, como hombres sabios, sabían sin embargo que no es con un telescopio cualquiera, sino con los ojos profundos de la razón en búsqueda del sentido último de la realidad y con el deseo de Dios movido por la fe, como es posible encontrarlo, incluso se hace posible que Dios se acerque a nosotros. El universo no es el resultado de la casualidad, como algunos quieren hacernos creer. Contemplándolo, estamos invitados a leer en él algo profundo: la sabiduría del Creador, la inagotable fantasía de Dios, su infinito amor por nosotros. No debemos dejarnos limitar la mente por teorías que llegan siempre sólo hasta un cierto punto y que -si miramos bien- no están de hecho en contradicción con la fe, pero no logran explicar el sentido último de la realidad. En la belleza del mundo, en su misterio, en su grandeza y en su racionalidad no podemos dejar de leer la racionalidad eterna, y no podemos menos que dejarnos guiar por ella hasta el único Dios, creador del cielo y de la tierra».
La homilía no termina ahí; quizá apenas comienza pues nos abre los horizontes al recordarnos que hoy sigue brillando la estrella de Belén: «la Palabra de Dios [es] la verdadera estrella, que, en la incertidumbre de los discursos humanos, nos ofrece el inmenso esplendor de la verdad divina».
Que durante el año también nosotros, como dice el Papa, sepamos ser estrellas para los demás; así mostraremos a tantos «hawkins» que hay por el mundo quién está detrás del universo, detrás de nuestra vida, detrás de todo.
Fuente: http://www.religionenlibertad.com/articulo.asp?idarticulo=13188
miércoles, 29 de diciembre de 2010
Marcaron las 12
Marcaron las doce, ya es madrugada,
Mis ojos no cierran, doy vueltas mi almohada,
Y busco en la noche tu voz que me llama,
Y escucho el silencio que no dice nada…
Me imagino verte andando despacio,
Cruzando la puerta con los pies descalzos,
Tus ojos abiertos dulces de cansancio,
Preguntando inquieta cómo había llegado…
Y gira la rueda de todos los días
La música suena y se que eres mía
Si es mio el recuerdo y es mia la risa
Y es mio el cansancio por esta rutina
Que envuelve de negro de a ratos el tiempo
Y tiñe de rojo la marca de un beso
Y por más que lo intento no logro alejarte
De mis pensamientos…
Marcaron las doce, ya es madrugada
La radio que suena la luz que se apaga
Y salen sin rumbo dos lágrimas blancas
Que empañan las sombras mojando mi cara…
Fede M Salinas
Padre
Guardo en el fondo de mi alma
recuerdos de un ángel misterioso
que viene a cada tanto a visitarme
en las horas serenas del reposo.
Me mira desde un mundo diferente
do la vida lo llevó hace unos años;
me mira y me hundo en el abismo
de su amor infinito, de su encanto.
Sus ojos son ríos desbordados,
sus manos palomas en auxilio,
su risa, oh Dios, que maravilla,
Qué bello es el recuerdo de mi Padre...
Espero cada noche su visita
a mi mundo de sueños increibles,
dónde sólo los dos nos encontramos,
dónde sólo los dos nos entendemos...
Querido ángel custodio, padre mío,
figura de amor, de luz, de vida,
la muerte no ha logrado separarnos:
La burlamos cada noche en mis sueños!
Eva L Salinas
Exordio al miedo.
El hombre corre desesperadamente por un oscuro callejón desconocido. Obscuros pensamientos lo persiguen desde hace mucho tiempo. Él conoce a sus enemigos. Secuencialmente comienzan a desfilar por su atormentada razón. Un frío atroz en su cuerpo – y en su alma. ¿Para que correr? Tarde o temprano alguno lo alcanzará y será muy difícil que pueda evitarlos.
Le gritan, pero hace como si no los oyera.
Lo llaman, pero él elude esa convocatoria.
Ahora es él el que grita. Un sudor helado empaña su mirada inane. Trata asirse de algo, defenderse con cualquier cosa, pero el vacío es la totalidad que lo rodea. Está más solo que nunca – o como nunca imaginó estarlo -. Busca en su pecho aquella vieja medalla que le regalara su amada madre el día de su confirmación y no la encuentra. En el cielo lóbrego, bandadas siniestras como el crepúsculo revolotean sobre sus espaldas ya vencidas.
Nada es real.
Llora. Y sabe que las lágrimas son señal de derrota, pero no las puede contener.
Se acerca al final del callejón y cae. No pudo llegar a la tan anhelada salida.
Sus enemigos admiran su fortaleza pero se saben vencedores. Uno a uno se arrojan sobre él y lo devoran cual bestias sacadas de las más horrendas mitologías.
Cansancio, fracaso, oscurantismo, delirio, inseguridad, dolor, enfermedad, muerte comparten un nuevo banquete...
Te amaré en silencio
Te amaré en silencio, aunque se duerma mi alma,
Aunque los cielos lloren, aunque la nieve arda…
Aunque los mares sequen y las hojas partan,
Aunque la noche salga a desnudar el alba…
Te amaré en silencio, como la tierra al agua,
Como el ave al nido, y el calor la llama…
Como el hielo al frío, y el dolor la calma,
Como los poetas al parir palabras…
Te amaré en silencio, y por si te hace falta
En la obscura tarde de mi piel cansada,
Esperaré tranquilo a tu sombra amada
Y por calles yermas yo saldré a buscarla…
Y cuando la atrape intentaré besarla,
Para hacerla mía y nunca dejarla…
Y te amaré en silencio, por si te hace falta…
Por FEDE
martes, 28 de diciembre de 2010
Cuando la suerte que es grela...
Muchas veces me siento a pensar, mirando a través de mi ventana o apoyando mi cabeza en la almohada, cómo puede haberse deteriorado tanto el nivel moral y ético de mi país, cómo puede haber una decadencia tan grande en el espíritu de las personas, por qué nos robaron las ganas de reír? Todas preguntas que podrían tener cientos de variables y de respuestas.
Basta con mirar el odio con el que se relacionan nuestros gobernantes, las envidias entre compañeros, la falta de respeto entre las distintas generaciones. Se ha perdido el uso del por favor, del disculpe, del gracias. Pululan las enfermedades sociales casi atropellando a las físicas o psicológicas. Nos mienten, nos apabullan con publicidad decadente, nos venden espejitos de colores como si fuésemos indiecitos inocentes.
Dijo ese profeta secular: Hoy resulta que es lo mismo ser derecho que traidor, ignorante, sabio, chorro, prestigioso estafador". Desde pequeño mis abuelos y mis viejos me mostraron un camino, me enseñaron valores cívicos y religiosos. Al madurar decidí seguirlos, sin embargo veo que justamente los que "triunfan" no son los que han seguido como yo esos principios... entonces: en qué quedamos?
Soy un profesional sin profesión, soy un científico al que le imposibilitan hacer ciencia, y así como yo miles de personas más...
Por eso, en el advenimiento de un nuevo año, quiero brindar por esos viejos y vetustos valores: la sinceridad, la confianza, el amor incondicional, el perdón, la reconciliación, la fe en que se pueden recuperar las ganas de crecer dignamente en un país, en una sociedad que nos contenga a todos. Y que nos de posibilidades a todos.
No quisiera resignarme a que nos encontremos todos en el horno.
Un saludo a mis queridos amigos y seguidores.
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